Adviento 2014, nuestro plan…

Adviento 2014, nuestro plan…

Adviento es un camino de cuatro semanas que nos conduce a la noche santa de la Navidad, al misterio del nacimiento del Niño-Dios. Dedicamos estas semanas a preparar y embellecer nuestra casa deteriorada por el tiempo. Conviene dar color y calor a las paredes agrietadas y húmedas; quitar los grafitos de eslóganes que nos han guiado al margen del Evangelio. Abramos las ventanas de nuestro ser para que entren los rayos de la Luz de Cristo en las oscuras estancias de nuestra vida. Navidad exige que la casa esté restaurada y adornada, iluminada y acogedora. Y nosotros, de pie en la puerta con las lámparas encendidas en nuestras manos, en espera de la llegada misteriosa del Señor.

Adviento nos prepara al misterio de la Navidad. En este tiempo, la esperanza se hace espera, y la espera, esperanza. Adviento rompe la oscura noche del pasado e ilumina con su luz el nuevo amanecer sin ocaso. Luz que irá creciendo hasta llegar al cénit de la Pascua de Resurrección. Adviento es como el árbol invernal que en primavera comienza a verdear y se cubre de hojas para dar sombra al Niño-Dios.

Primer Domingo: La Vigilancia. Abre los ojos, despierta a la luz.

Oración de la primera vela de la corona de Adviento:

Encendemos, Señor, esta luz,
como aquél que enciende su lámpara
para salir, en la noche, al encuentro del amigo que ya viene.
En esta primera semana del Adviento
queremos levantarnos para esperarte preparados,
para recibirte con alegría.
Muchas sombras nos envuelven.
Muchos halagos nos adormecen.
Queremos estar despiertos y vigilantes,
porque tú nos traes la luz más clara,
la paz más profunda y la alegría mas verdadera.
¡Ven, Señor Jesús. Ven, Señor Jesús!
Final: Todos los miembros de la familia unidos rezan el Padre Nuestro
Oración
Ven, Jesús,
hermano, Señor.
Queremos preparar tu venida.
Queremos recibirte.
Te esperamos,
para que transformes nuestras vidas
y nos des tu luz,
tu paz, tu amor. Amén.

Segundo Domingo: Abre los ojos y mira al corazón

Oración de la segunda vela de la corona de Adviento:

Los profetas mantenían encendida
la esperanza de Israel.
Nosotros, como un símbolo,
encendemos estas dos velas.
El viejo tronco está rebrotando,
florece el desierto.
La humanidad entera se estremece
porque Dios se ha sembrado en nuestra carne.
Que cada uno de nosotros, Señor,
te abra su vida para que brotes,
para que florezcas, para que nazcas
y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza.
¡Ven pronto, Señor. Ven, Salvador!

Tercer Domingo: Abre los ojos y mira a los demás

Oración de la tercera vela de la corona de Adviento:

En las tinieblas se encendió una luz,
en el desierto clamó una voz.
Se anuncia la buena noticia: el Señor va a llegar.
Preparad sus caminos, porque ya se acerca.
Aclamad vuestra alma
como una novia se engalana el día de su boda.
Ya llega el mensajero.
Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz.
Cuando encendemos estas tres velas
cada uno de nosotros quiere ser
antorcha tuya para que brilles,
llama para que calientes.
¡Ven, Señor, a salvarnos,
envuélvenos en tu luz, caliéntanos en tu amor!

Cuarto Domingo: Abre los ojos al Señor que pide un sí de tí

Oración de la cuarta vela de la corona de Adviento:

Al encender estas cuatro velas, en el último domingo,
pensamos en ella, la Virgen,
tu madre y nuestra madre.
nadie te esperó con más ansia,
con más ternura, con más amor.
Nadie te recibió con más alegría.
te sembraste en ella
como el grano de trigo se siembra en el surco.
En sus brazos encontraste la cuna más hermosa.
También nosotros queremos prepararnos así:
en la fe, en el amor y en el trabajo de cada día.
¡Ven pronto, Señor. Ven a salvarnos!

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