IV Domingo del Tiempo de Adviento

IV Domingo del Tiempo de Adviento

María no se da cuenta en su humildad y en su pequeñez desde qué siglos eternos ha pensado Dios en Ella. Y en este momento en que el Verbo Eterno, por quien fueron hechas las cosas, comenzará a ser feto, y después niño, y después hombre crucificado en el Calvario para salvar al mundo. Necesita las entrañas purísimas de esa mujer. Por eso, en este pensamiento secreto, eterno. escondido en Dios, ¡qué dulce es pensar: ya estaba María!.

LECTURA DEL LIBRO DE SAMUEL 7, 1-5. 8b-12. 14a.16
Cuando el rey David se asentó en su casa y el Señor le hubo dado reposo de todos sus enemigos de alrededor, dijo al profeta Natán: «Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios habita en una tienda».

Natán dijo al rey: «Ve y haz lo que desea tu corazón, pues el Señor está contigo».

Aquella noche vino esta palabra del Señor a Natán: «Ve y habla a mi siervo David: “Así dice el Señor: ¿Tú me vas a construir una casa para morada mía? Yo te tomé del pastizal, de andar tras el rebaño, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. He estado a tu lado por donde quiera que has ido, he suprimido a todos tus enemigos ante ti y te he hecho tan famoso como los grandes de la tierra. Dispondré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que resida en él sin que lo inquieten, ni le hagan más daño los malvados, como antaño, cuando nombraba jueces sobre mi pueblo Israel. A ti te he dado reposo de todos tus enemigos. Pues bien, el Señor te anuncia que te va a edificar una casa.

En efecto, cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres, yo suscitaré descendencia tuya después de ti. Al que salga de tus entrañas le afirmaré su reino. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mí, tu trono durará para siempre”».

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 88, 2-3. 4-5. 27 y 29 (R/.: Cf. 2a) 
R/. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
V/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dijiste: «Tu misericordia es un edificio eterno»,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/.

V/. «Sellé una alianza con mí elegido,
jurando a David, mi siervo:
Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades».R/

V/. «Él me invocará: “Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora”.
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable.R/

 

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 16, 25-27
Hermanos:
Al que puede consolidaros según mi Evangelio y el mensaje de Jesucristo que proclamo, conforme a la revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora mediante las Escrituras proféticas, dado a conocer según disposición del Dios eterno para que todas las gentes llegaran a la obediencia de la fe; a Dios, único Sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.


EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 1, 26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».
María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor.

PARA ORAR CON OSCAR A. ROMERO

El secreto de los siglos eternos

Remontémonos primero al secreto de los siglos eternos. Se le dice a María, atónita ante el saludo inaudito de un Arcángel que en nombre de Dios le viene a dar el verdadero nombre que debemos reconocer en Ella: » ¡Salve la agraciada!, ¡Salve la llena de gracia!, ¡Salve la mujer exaltada entre todas las mujeres!, la que encontró gracia a los ojos de Dios, ¡la escogida! «Atónita ante esta embajada de lo celestial a lo terreno», María entabla un diálogo de aclaración que no es rebeldía sino que es el tomar conciencia de la tremenda responsabilidad que se le está ofreciendo: «¿Cómo puede ser ésto?». Pero el ángel revela que en ese Cristo viene todo un pasado desde el secreto de los siglos eternos: «Es Dios quien te escoge».

«Misterio escondido en los siglos eternos»: Que se revela en Cristo y en el Evangelio que yo les predico; que ese Cristo, como lo ha anunciado el ángel a María, es obra del poder del altísimo. Se llamará Hijo de Dios, será grande, tendrá un trono que no tendrá ocaso, un rey inmortal de los siglos, salvador de las esperanzas de la humanidad. Uno de los más elocuentes cantores de este movimiento: San Bernardo -el doctor melífluo-, imagina a la Virgen silenciosa, reflexionando si dice «si» o «no». Y le dice: «Habla María, di que sí. En tus labios está pendiente la suerte de toda la historia. De tu consentimiento, que Dios te pide, depende nuestra esperanza».

Pero María, la virgencita prudente, siente que la fe se ilumina. Lo que San Pablo nos ha dicho en este domingo: Que es un misterio que Dios quiere salvar al mundo en Cristo. Que esa historia de salvación, que va a comenzar en sus mismas entrañas, tiene como cimiento al Hijo de Dios. Un origen divino y una grandeza que el evangelio lleva consigo anunciando la salvación que de sólo Dios puede venir. San Pablo describe hoy a este Dios de la historia de la Salvación: el que puede fortalecernos, el Dios único sabio, a Él la gloria por los Siglos. De Él depende todo, toda la iniciativa está allá en el pensamiento escondido de Dios. Si Dios no hubiera revelado en Cristo su amor infinito que nos tiene nos amaría mucho pero no lo conoceríamos. Fue necesario valerse de una mujer que encarnara ese pensamiento y ese amor: María.

Por eso la llama Dante en la Divina Comedia: «Oh Virgen Madre. Hija de tu hijo. Tu eres el punto concreto de un consejo eterno» Hace siglos, antes de que existieran las cosas, Dios pensaba en tí. Tú mujer bendita, llena de gracia, eras el puntito blanco, en el pensamiento de Dios. Como un enamorado piensa en su novia continuamente, Dios te amaba y te amaba porque tú ibas a ser la colaboradora de esta encarnación, de su pensamiento. Te necesita, te ama, eres bendita. «Término de eterno consejo»…, María no se da cuenta en su humildad y en su pequeñez desde qué siglos eternos ha pensado Dios en Ella. Y en este momento en que el Verbo Eterno, por quien fueron hechas las cosas, comenzará a ser feto, y después niño, y después hombre crucificado en el Calvario para salvar al mundo. Necesita las entrañas purísimas de esa mujer. Por eso, en este pensamiento secreto, eterno. escondido en Dios, ¡qué dulce es pensar: ya estaba María! Como estábamos también nosotros, pero nosotros como objeto de redención. María si también como objeto de redención porque es criatura, hija de Adán, pero al mismo tiempo, como colaboradora sacada de la misma masa de pecadores para hacerla santa y purísima, y valerse de ella para darnos en su propio seno al Hijo de Dios hecho hombre.

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