Personajes en el evangelio de San Juan: La Samaritana (II)

Personajes en el evangelio de San Juan: La Samaritana (II)

Jesús no quiere tener con la mujer un diálogo ambiguo, que no tenga horizonte, sino que le plantea una nueva manera de relacionarse con Dios, de descubrir en Dios aquél que es la plenitud para su ser, de dar entonces un verdadero culto en el espíritu que no es un ejercicio de fórmulas nuevas, sino que es reconocer a Jesús como fuente de la revelación y desde ahí reconocer una nueva forma de relacionarse con Dios. […]

samaritana_img […] Jesús tiene un plan: entrar en diálogo, ir sacando lo mejor que tiene la persona, y es el que va empleando con la samaritana. Como buen maestro lo que hace es presentarle quién es ella. La mujer primero intenta negar lo innegable “No tengo marido” (4:17), niega que haya tenido sed de amar. Esta negación de la samaritana Jesús la utiliza, no le hace reproches. Al contrario, Jesús le pone delante, con gran delicadeza, su verdad: «Bien has dicho que no tienes marido, porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es marido tuyo; en eso has dicho la verdad.» (4: 17‑18). Jesús rescata lo mejor de la mentira, y de la mentira Jesús le plantea a la mujer la verdad que ha dicho.  Con esto Jesús nos enseña a ir buscando la verdad en lo que el otro nos dice, más que reprocharle las mentiras.  […]

[…] Este diálogo está preciosamente tratado estilísticamente por Juan.  Siempre aparecen dos personas en la escena, nunca más.  Cuando sale uno, aparece otro.  Al principio Jesús está solo, entra la samaritana y habla con ella. Cuando termina el diálogo con la samaritana, llegan los discípulos y Jesús habla con ellos.  Cuando acaba de hablar con los discípulos nos trasladamos al pueblo, y encontramos a la samaritana con los vecinos.  De nuevo cambia el foco y Juan nos presenta a Jesús y a los discípulos. Acaba apareciendo el coro de los samaritanos que, frente a la incredulidad de los judíos –que no creían en Jesús ni en su liberación-, estos aparecen reconociendo a Jesús como salvador del mundo.  […]

 

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